sábado, julio 08, 2006

Historia de la Salvación

El Catecismo nos presenta la Historia de la Salvación del Hombre por Dios, por lo tanto ellos dos son los protagonistas.

· Dios como creador del hombre.
· El Hombre que recibe de Dios los medios para salvarse.

Por su conducta, el Hombre está en absoluta libertad para aceptar o rechazar la salvación. Dios es creador porque lo ha hecho todo de la nada. Ha hecho tanto las cosas materiales como las espirituales.

Dios es un ser espiritual, todopoderoso, creador, salvador eterno, infinitamente bueno, dueño y Señor de todas las cosas.

Esta historia, tiene como punto de arranque y experiencia radical la liberación de la esclavitud de Egipto, se va realizando de manera progresiva y dinámica según el plan de Dios. Los acontecimientos, que están enlazados y unificados por la intervención personal de Dios como protagonista principal, no se realizan sin la colaboración de los hombres, una colaboración que Dios mismo suscita.

Otras veces las cosas salen a pesar de ellos y aun en contra de ellos; en efecto, la Biblia subraya reiteradamente las resistencias e infidelidades del pueblo, de manera que desde el Génesis al Apocalipsis predomina una dinámica de pecado-liberación (normalmente entre el pecado y la salvación suele mediar la experiencia del propio fracaso,que es invitación a convertirse y volver a Dios).

En este sentido toda la Biblia es historia de salvación, relata una serie de hechos interpretándolos, no desde el punto de vista político, económico, social, etc., sino desde el punto de vista de Dios.

Por eso, los autores sagrados no tienen demasiado empeño en aportarnos excesivos detalles, sino que proporcionan los datos esenciales y se detienen sobre todo en su significado profundo, en el sentido que tienen a la luz de la fe. Hasta los asuntos más triviales y «profanos» son recogidos, pues encierran un mensaje de Dios y son portadores de salvación.

ENVÍANOS FAMILIAS GENEROSAS

ENVÍANOS FAMILIAS GENEROSAS

Señor Jesús, que viviste tu familia de Nazaret
como el primer seminario, cumpliendo la voluntad
del Padre en la obediencia a María y a José.
Concédenos por su intercesión, familias generosas y fecundas, que acepten con gozo la vocación sacerdotal en aquellos de sus hijos a quienes quieras llamar..
Que tus sacerdotes, Señor, al renunciar a formar una familia, conducidos por el Espíritu Santo para seguirte y representarte nos tengan a todos como de su propia familia; y que toda la Iglesia los tengamos a ellos, como de nuestra familia, para colaborar en su vida al desempeño de su ministerio.

“Oh Jesús, Buen Pastor acoge nuestra alabanza
y nuestro sincero agradecimiento por todas las vocaciones que, mediante tu Espíritu, regalas continuamente a tu Iglesia.
Asiste a los Obispos, presbíteros, misioneros, y a todas las personas consagradas; haz que den ejemplo de vida verdaderamente evangélica.
Da fortaleza y perseverancia en su propósito a aquellos que se preparan al sagrado ministerio y la vida consagrada.
Multiplica los evangelizadores para anunciar tu nombre a todas las gentes.
Protege a todos los jóvenes de nuestras familias y comunidades:
concédeles generosidad y prontitud para seguirte.
Vuelve también hoy tu mirada sobre ellos y llámalos.
Concede a todos los llamados la fuerza de abandonar todo para elegirte sólo a Ti,
que eres el Amor.
Perdona la no correspondencia y las infidelidades de aquellos que has escogido.
Escucha, oh Cristo, nuestra oración por intercesión de María,
madre tuya y reina de los apóstoles.
Ella, que por haber creído y respondido generosamente es la causa de nuestra alegría,
acompañe con su presencia y su ejemplo aquellos que llamas al servicio total de tu Reino. Amén.”